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La Evoluzione de las especies

04 agosto 2016

Texto: Jason Barlow

Creado para imponerse a la competencia en los rallies del Grupo B, el Ferrari 288 Evoluzione jamás compitió


La historia de Ferrari está salpicada de coches excepcionales, de bajo volumen y de los caprichos del destino. Pero cuando uno se pregunta "¿qué habría pasado si?", el 288 Evoluzione es el grande de Maranello que verdaderamente nunca llegó a serlo.

 

A mediados de la década de 1980, los rallyes mundiales estaban en pleno apogeo, rivalizando con la Fórmula Uno como principal entretenimiento deportivo automovilístico a nivel mundial. Gran parte de este éxito se debía a la nueva y salvaje fórmula Grupo B, en la que algunos de los pilotos improvisados y más dotados del mundo competían con coches de rally cada vez más potentes atravesando selvas y desiertos.

 

El Quattro de Audi se transformó en el Quattro SWB, Peugeot —bajo la dirección del futuro director del equipo Scuderia Ferrari y presidente de la FIA, Jean Todt— envió el brillante 205 T16, y Lancia corrió con el ligero 037 y, a mediados de la década con el Delta S4, coche tecnológicamente avanzado pero indisciplinado (turbo y sobrealimentado). 

El reglamento requería homologar 200 versiones de los vehículos para su uso en carretera. Y a pesar de que la relación entre estos vehículos extremos de rally extremos y sus equivalentes de carretera era bastante leve, era lo suficientemente fuerte como para disparar la imaginación de muchos de los aficionados del WRC.

 

En este torbellino de caballos de potencia llegó Ferrari, cuyo 288 GTO (Gran Turismo Omologato) fue concebido para competir en el Grupo B. El 288 GTO lucía una carrocería que era una gran reinterpretación del GTB 308 en el que se basaba. Tanto es así, que prácticamente era un coche nuevo. 

El motor, a pesar de ir montado aún en el medio, era de 2,9 litros con cárter seco, 90° en V8 y alcanzaba los 400 CV mediante dos turbocompresores IHI -ahora montados longitudinalmente en lugar de transversalmente en el chasis-, la distancia entre ejes se aumentó y la carrocería era una mezcla de materiales compuestos y resina.

 

Con 400 CV, el GTO (el prefijo 288 no era oficial) podía acelerar de 0 a 100 km/h en 4,9 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 305 km/h. ¿Al cumplir con el Nuevo reglamento del Grupo B, había inventado Ferrari el superdeportivo moderno?

Quizás. Pero cuando Henri Toivenen se cayó por un barranco con el Lancia Delta S4 durante el rally de Córcega de 1986, y fallecieron él y su copiloto Sergio Cresto, la FIA concluyó que el Grupo B se había vuelto demasiado peligroso para continuar. El nuevo GTO de Ferrari no fue un proyecto truncado antes de su nacimiento: se fabricaron 272 unidades para satisfacer la demanda de los clientes, aunque jamás pisó las carreras para las que fue creado.

 

¿Y qué decir del 288 Evoluzione? Pininfarina rediseñó la espectacular carrocería del GTO, utilizando Kevlar y fibra de vidrio para reducir aún más su peso global. El alerón trasero era de fibra de carbono, una de las primeras apariciones de este nuevo y caro material en un Ferrari. Si consideramos la ampliación de los turbos y el reglaje adicional del motor, el resultado fueron unos 650 CV en un coche que pesaba solamente 940kg: ese es el tipo de relación potencia-peso que verdaderamente llama la atención.

 

El Evoluzione estaba destinado a competir en pruebas de pista del Grupo B, en manos de pilotos privados suficientemente capaces. Al abandonar sus fines de competición, al final solamente se fabricaron seis. Esto hace que sea uno de los Ferraris más raros de 1980 y que los ejemplares sean muy codiciados por los coleccionistas más apasionados. 

Los aficionados pueden disfrutar de avistamientos esporádicos: uno se presentó en el encuentro de Quail Lodge durante la semana de Monterrey del año pasado, y el Evoluzione a menudo se presenta en el Goodwood’s Festival of Speed. Uno de ellos también está expuesto en la exhibición de los motores del Museo Enzo Ferrari de Módena.

 

Como es lógico en Ferrari ninguna aventura tecnológica termina en la basura. Nos quedamos cortos al afirmar que el histórico F40 de 1987 estaba un poco en deuda con el 288 Evoluzione. Y que ese coche dio lugar al aún más extraordinario F40 Evoluzione...