Carreras

Nos centramos en un piloto de Ferrari que ganó tres veces Le Mans y que se convirtió en el primer campeón del mundo de Fórmula 1 de la historia
Texto: Gavin Green

Phil Hill fue el primer estadounidense en ganar el Campeonato Mundial de Fórmula 1.

Su éxito promovió la Fórmula 1 entre un público estadounidense previamente escéptico y entre otros pilotos estadounidenses.
Otros pocos estadounidenses lo habían intentado, después de la guerra (el primer piloto estadounidense de Fórmula 1 fue Harry Schell, que condujo brevemente para Ferrari en 1955). Sin embargo, ninguno disfrutó del éxito de Hill ni de la publicidad que acompañó a sus victorias de alto nivel: tres victorias en Grandes Premios, incluyendo el convertirse en el primer ganador americano de un GP de Fórmula 1, tres victorias en las 24 Horas de Le Mans, además de aquel famoso y fatídico título mundial de 1961.

Phil Hill (derecha) celebra con su compañero de equipo Peter Collins después de que ambos ganaran las 12 Horas de Sebring de 1958 en un Ferrari 250 TR. Collins moriría ese mismo año en el Gran Premio de Alemania, celebrado en Nürburgring

Hill era conocido por su modestia y a menudo comentaba que se sentía incómodo con la vida de piloto de carreras. No era un hombre competitivo, insistió. A diferencia de algunos conductores, temía morir, y lo decía. Su ansiedad le provocó úlceras de estómago al principio de su carrera. Estaba inquieto antes de correr: fumando cigarrillos sin parar y mascando chicle.

Se le consideraba un conductor "seguro", que rara vez cometía errores. Sin embargo, era un piloto intrépido que corría muy bien en pista mojada, a pesar de haber sido criado en el clima seco del sur de California. Le gustaba la lluvia, como se demostró con una exhibición magistral para ganar su primer Le Mans en 1958, en condiciones horribles y de noche, al volante de un Ferrari 250 TR (Testa Rossa).

Este año se cumple el 60º aniversario de su segunda victoria en las 24 horas de Le Mans, conduciendo la última versión del famoso 250 TR de Ferrari y ganando la carrera para el Cavallino Rampante con una formación 1-2-3. Su tercera y última victoria en Le Mans llegó un año más tarde, en 1962, encabezando de nuevo un podio dominado por Ferrari. Otras victorias de coches deportivos de alto nivel para Ferrari incluyeron tres en las 12 Horas de Sebring, además de victorias en los 1000 km de Nürburgring y en Daytona.

Hill y su compañero de equipo Olivier Gendebien (derecha) en las 24 horas de Le Mans en 1962. Los dos ganarían la carrera para Ferrari con una formación 1-2-3

Hill nació en Miami y se crio en Santa Mónica, California. Abandonó la universidad para trabajar como mecánico y empezó a correr en circuitos locales. En 1949 se marchó a Europa y en 1955 fue contratado por Ferrari como piloto de coches deportivos.

Permaneció en Ferrari durante la mayor parte de su carrera, dando el salto a la Fórmula 1 en 1958. Sustituyó a Luigi Musso, que murió en el GP de Francia tras caer en una zanja y volcar. La primera carrera de Fórmula 1 de Hill para Ferrari, en el notoriamente peligroso circuito de Nürburgring, también fue testigo de una tragedia. Su nuevo compañero de equipo, Peter Collins, murió en un accidente casi idéntico al de Musso. En esa única temporada, Ferrari perdió a dos de sus mejores pilotos. También ganó el campeonato mundial cuando Mike Hawthorn se convirtió en el primer campeón del mundo del Reino Unido.

Sin embargo, Hawthorn estaba tan perturbado por la muerte de su amigo Collins que se retiró al final de esa temporada. Esto dejó a Hill y al "dentista de las carreras" inglés Tony Brooks a la cabeza del desafío de Ferrari en 1959. En 1960, Hill se hizo con su primera victoria en un Gran Premio, nada más y menos que en Monza. En 1961, dirigió un fuerte esfuerzo por parte del equipo de Fórmula 1 de Ferrari que incluía al piloto alemán Wolfgang von Trips.

En la foto, durante las pruebas en Monza antes del Gran Premio de Italia de 1961, Hill (izquierda) se sienta con su compañero de equipo Richie Ginther. Los dos se clasificaron cuarto y tercero respectivamente, con Ferrari cerrando las dos primeras filas

Al llegar a la penúltima carrera de la temporada, el GP de Italia, Hill iba por detrás de Trips en el Campeonato de Pilotos. En la segunda vuelta, el Ferrari 156 del alemán se enredó con el Lotus de Jim Clark y salió volando del circuito. Von Trips murió junto con 15 espectadores. Hill ganó la carrera y se coronó campeón del mundo. No hubo alegría en su victoria.

Hill nunca volvió a ganar un GP, y dejó Ferrari a finales de 1962. Tras retirarse de las carreras en 1967, regresó a Santa Mónica. Allí estableció un exitoso negocio de restauración de coches clásicos, se casó con su novia de toda la vida, formó una familia y disfrutó de la tranquila vida doméstica que tanto había buscado. Murió en 2008 a los 81 años, un hombre afortunado, insistió, que no se arrepintió de nada.