Pasión

El Daytona SP3 se inspira en los prototipos deportivos de Ferrari de los años 60, como el 330 P3/P4, el 330 P4 y el 412 P. Y eso incluye la experiencia de conducción
Texto: Chris Rees
Fotos: John Wycherley

La idea de Ferrari para el Daytona SP3 era crear la conexión más directa posible entre el conductor y la máquina. Pura, humana, visceral. Este coche tan especial representa un regreso a las sensaciones analógicas.


La experiencia comienza en el momento en el que pones la vista en el coche. Como siempre en Ferrari, su estilo es parte de su rendimiento. Localizas la manilla oculta de la puerta, abres la puerta de mariposa y te deslizas a bordo, sorteando el parabrisas de estilo Le Mans. Como el coche tiene una altura de apenas 1142 milímetros, te parece que estás sentado casi en el suelo.


Una vez instalado en el acogedor asiento del conductor, que está fijado directamente al chasis de fibra de carbono, al instante te sientes como en un coche de carreras, una sensación que se intensifica cuando ajustas los pedales para adaptarlos al cuerpo mediante un botón situado en el asiento. 

El Ferrari Daytona SP3 nace de los prototipos de los años 60, como el 330 P3/P4 y el 412 P

La conexión visceral se establece realmente cuando arrancas el motor V12. Situado a escasos centímetros de tu espalda, sientes su pulso a través del asiento como si fuera físicamente parte de ti. No solo percibes estas vibraciones con el cuerpo, sino también con los oídos. El sensacional motor V12 de aspiración natural del 812 Competizione se ha mejorado de diversas maneras, siendo el sonido una de las más significativas. Cuando oyes los movimientos de las piezas mecánicas internas —cadenas, engranajes, válvulas, pistones—, te parece casi como un ser vivo. Al pisar el acelerador ultrarrápido, el sonido de la toma de aire y el escape, únicos en su especie, son puros, enérgicos y llenos de posibilidades. 

El Circuito Internacional de Mugello proporcionó el escenario perfecto para el dinámico debut del último modelo Ferrari Icona

No hace falta decir que el Daytona SP3 ofrece un rendimiento realmente extremo. Con 840 CV, el motor V12 es el más potente jamás producido por Ferrari. La relación peso/potencia y las cifras de aceleración, que baten récords, hablan por sí solas: de 0 a 100 km/h en 2,85 segundos y de 0 a 200 km/h en solo 7,4. Pero lo que realmente te apela como conductor es la curva de potencia siempre ascendente, el interminable impulso hacia delante, la aguda capacidad para llegar a las 9500 rpm. 

Sin embargo, aunque el Daytona SP3 transmite una sensación totalmente física al conducirlo, todo en él te hace saber que el control es tuyo. La última versión 6.1 del control de deslizamiento lateral SSC de Ferrari incluye, por primera vez en un V12 con motor central trasero, el Ferrari Dynamic Enhancer (FDE). Cuando cambias el manettino al modo «Race» o «CT-Off», el FDE utiliza inteligentemente las pinzas de freno para controlar el ángulo de guiñada del coche durante la conducción al límite, haciendo que el manejo del coche sea más predecible y divertido. 


Al interior y al exterior, cada elemento del Ferrari Daytona SP3 se centra en ofrecer una experiencia hermosa

Esta sensación se acentúa gracias a la dirección cuidadosamente calibrada, de nuevo con un efecto más físico y directo. Como al sentarte tienes de hecho los pies delante de las ruedas delanteras, sientes cada movimiento en lo más profundo. También influyen los neumáticos Pirelli P Zero Corsa: están diseñados específicamente para el Daytona SP3 para ofrecer un rendimiento perfectamente equilibrado tanto en seco como en mojado. En cuanto a los frenos —enormes discos de 398 milímetros de ancho delante y 380 milímetros detrás—, se accionan por vacío en lugar de por cable, lo que vuelve a reflejar el espíritu del pasado. 

La relación peso/potencia y las cifras de aceleración, que baten récords, hablan por sí solas: de 0 a 100 km/h en 2,85 segundos y de 0 a 200 km/h en solo 7,4

Dejemos que sea Raffaele de Simone, jefe de Desarrollo de Pilotos de Pruebas de Ferrari, quien resuma su paso por el circuito internacional de Mugello. «La sensación de pilotar el Daytona SP3 en Mugello fue magnífica. Al ver en la pista la relación directa entre el Daytona SP3 y los icónicos prototipos deportivos de Ferrari, tuve dos sentimientos muy especiales y diferentes: gratitud y orgullo. Gratitud por revivir esa famosa vuelta de la victoria en las 24 Horas de Daytona, exactamente como si estuviera allí. Y orgullo por ser el adalid de los Ferrari de la actualidad. Los 330 P3/P4, 330 P4 y 412 P estuvieron a pocos metros de mí en Mugello, pero creo que están a nuestro lado todos los días, empujándonos a superar límites, como hicieron nuestros predecesores en Daytona en febrero de 1967».