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Aventura en los confines del mundo

Texto: Ben Barry

Durante siete extraordinarios días de noviembre, la primera Cavalcade Adventure viajó desde Buenos Aires hasta Tierra de Fuego, en el extremo sur de Sudamérica, y cumplió con creces su promesa de ser el tour de conducción de Ferrari más aventurero de la historia.

El 16 de noviembre, cincuenta y cuatro participantes llegaron a la vibrante capital argentina para disfrutar de una cena de bienvenida y relajarse antes de embarcar en un vuelo privado hacia la frontera argentino-chilena a la mañana siguiente. Con sus Ferraris listos y esperando, el grupo se dispuso a explorar el Circuito Chico, una amplia ruta que rodea el Lago Moreno como la máscara de una fiesta de disfraces. Siguiendo hacia la famosa estación de esquí Cerro Catedral, el grupo aparcó para admirar unas vistas capaces de quitar el aliento: ante sí, las cumbres andinas cubiertas de nieve con más de 3000 metros de altura; a sus pies, lagos abiertos en abanico como largos dedos.

Vea lo más destacado de la Cavalcade Adventure por la Patagonia y Tierra del Fuego

Al día siguiente, la carrera a través de la famosa Ruta de los Siete Lagos demostró el pedigrí deportivo de cada Ferrari al tiempo que ofreció a los invitados un recorrido panorámico de 100 km por lagos de aguas cristalinas, bosques frondosos y escarpadas cumbres andinas.

Al llegar a San Martín de los Andes para una exhibición en el paseo del lago tras 500 km de viaje, tanto la suciedad de los coches como la sonrisa de cada rostro daban fe de la gran aventura de la jornada. También era un recordatorio de la gran variedad de Ferraris que habían emprendido el viaje. Deportivos como el 296 GTB y el 458 Speciale Aperta se codeaban con el FF de tracción total y el Purosangue, este último un V12 de cuatro puertas que hacía su debut en una Cavalcade.

A la mañana siguiente, a unos 1900 km al sur, en El Calafate, los asistentes disfrutaron de unas impresionantes vistas sobre las aguas glaciares del Lago Argentino mientras su avión privado atravesaba las nubes y aterrizaba en el punto de parada de los viajes al Parque Nacional de Los Glaciares.

Desde increíbles rutas en auto hasta maravillas naturales, la Cavalcade Adventure recorrió la Patagonia hasta el extremo sur de Sudamérica durante siete días inolvidables

Hubo tiempo para explorar y relajarse antes de la caminata guiada del día siguiente por el glaciar Perito Moreno, con sus imponentes columnas de blanco brillante y azul helado que se comprimen entre las montañas antes de caer una a una en las profundidades del lago.

El quinto día, tras reunirse con sus coches, los participantes se prepararon para un viaje épico de 850 km que les llevaría hacia el sudeste, a través de las espectaculares montañas del archipiélago de Tierra del Fuego, hasta Ushuaia, la ciudad más austral del mundo y el tramo de asfalto más cercano al Polo Sur.

Para llegar hasta allí tenían que cruzar el Estrecho de Magallanes, un paso legendario que conecta los océanos Atlántico y Pacífico y que supone un desafío tan grande que solo los prácticos especializados pueden navegar por sus cambiantes corrientes y profundidades. Por suerte, un transbordador privado esperaba a los invitados y a los Ferraris para cruzar y, muy pronto, la costa atlántica oriental cambió las montañas por unas amplias vistas agrestes que parecían no tener fin. Era hora de encaminarse hacia el interior hasta la Estancia Viamonte y de alcanzar el puerto natural de Ushuaia por la autopista 3.

Una caminata guiada por el Glaciar Perito Moreno fue uno de los muchos momentos destacados de esta intrépida ruta

Esa tarde, Ushuaia resultó un paisaje acogedor, ya que sus coloridas casas repletas de rosas, azules, verdes y rojos contrastaban con el imponente paisaje. Por todas partes había señales de que era el final del camino, desde indicaciones contextuales, como contenedores apilados en Puerto Ushuaia, centro logístico clave de la región antártica, hasta el distintivo más literal de «Ushuaia - fin del mundo» y la divertida flecha de dirección a «Antártida»,

Como comentaron más tarde los asistentes desde la comodidad del lujoso Hotel Arakur, había sido una aventura épica. Durante la sexta jornada, algunos optaron por disfrutar de las instalaciones de spa del hotel, de clases de yoga o de cocina, mientras que otros prefirieron aventurarse una vez más en excursiones con pingüinos, paseos en barco o expediciones guiadas de senderismo por los caminos ocres de Sendero Amarillo.

Un último vuelo privado de regreso a Buenos Aires permitió a los 54 asistentes volver a la efervescencia de una ciudad moderna para pasar su último día, cuya velada final se dedicó a celebrar los espectaculares siete días por Sudamérica, las amistades forjadas por el camino y la Cavalcade más aventurera hasta la fecha.