Carreras

Este fin de semana, el F1-75 de la Scuderia acudirá al Autódromo Internacional de Miami vestido del tradicional rojo, pero en 1964 Ferrari presentó un equipo con colores muy diferentes
Texto: Ross Brown

Con Imola ya en el recuerdo, este fin de semana la Scuderia llega a Florida liderando tanto la clasificación de constructores como la de pilotos por 11 y 27 puntos, respectivamente. 


Charles Leclerc y Carlos Sainz buscarán un puesto en el podio y, tras haber demostrado el F1-75 su fiabilidad e increíble rapidez, el Autódromo Internacional de Miami —última incorporación a la lista de circuitos de la Fórmula 1 de 2022— parece estar listo para ofrecer a la Scuderia una oportunidad de 308,37 km de automovilismo puro. 


John Surtees en su Ferrari 158 azul y blanco en el circuito de Watkins Glen para el GP de Estados Unidos de 1964

Independientemente del resultado, la verdad es que Estados Unidos siempre ha brillado favorablemente para Ferrari, en gran parte debido a la ambición y determinación de un tal Luigi Chinetti y su North American Racing Team.


Chinetti era un piloto de resistencia y empresario italiano que se mudó a Nueva York al comienzo de la Segunda Guerra Mundial y decidió quedarse. Se casó, tuvo un hijo y comenzó a familiarizarse con la adinerada fraternidad automovilística estadounidense.


Como piloto de carreras, Chinetti (izquierda) se sentía tan a gusto con sus pilotos en la pista como con la comunidad de carreras adinerada a la que vendía Ferraris

En 1946 regresó a Europa y, como cuenta la leyenda, pasó una memorable Nochebuena con Enzo Ferrari en Módena hablando de cómo hacer mejor su fortuna tras la guerra. Para Enzo, el futuro estaba claro: regresar a las carreras con el V12 125 S. A Chinetti, que se daba cuenta del valor de vender a sus nuevos amigos los coches más rápidos y bellos que Europa podía ofrecer, se le presentaba la oportunidad perfecta: se convertiría en el agente exclusivo de Ferrari para los clientes de Estados Unidos. 


El primer Cavallino Rampante que Maranello embarcó para cruzar el Atlántico como parte de esta nueva asociación fue un 166 MM Barchetta, seguido de un 166 Corsa Spider, ambos vendidos antes de tocar suelo estadounidense. Se había abierto el grifo: ahora Chinetti solo debía convencer a este nuevo mercado de que un Ferrari era el único automóvil que había que tener. Y sabía que la forma más rápida de hacerlo era ganar carreras. 


El GP de Estados Unidos de 1964 comienza con el Ferrari azul y blanco de John Surtees en el centro de la foto. Su compañero de equipo, Lorenzo Bandini, se puede ver a la derecha

Afortunadamente, Luigi Chinetti no se quedaba atrás al volante. En 1931 había establecido un récord de velocidad al cubrir 8046 kilómetros en 33 horas, 6 minutos y 28 segundos a una velocidad media de 150,9 km/h. Su valor destacó en las carreras de resistencia; entre 1932 y 1934 ganó dos veces y quedó segundo en tres salidas de Le Mans, participó en la Carrera Panamericana (apodada la carrera más peligrosa del mundo) y ganó dos veces las 12 Horas de París. 


Ya en Estados Unidos, con acceso a cualquier nuevo Ferrari de carreras que solicitara, al principio Chinetti inicio su negocio consiguiendo Cavallinos Rampantes para sus clientes e inscribiéndolos para competir en su nombre en carreras de resistencia, donde a menudo llegó a incluir a pilotos de carreras auténticos para garantizar el mejor resultado de la jornada. 


Con victorias tanto en F1 como en carreras de resistencia, NART se convertiría en la perfecta publicidad  para Ferrari

Inevitablemente, a finales de los años 50 había creado su propio North American Racing Team (NART), que corría con el logotipo del Cavallino Rampante, la bandera estadounidense en la capota y un nuevo acrónimo debajo. 


El NART demostró ser la perfecta publicidad para Ferrari. En 1961 hubo no menos de siete participantes del NART en Sebring y Estados Unidos se enamoró de aquellos ruidosos coches rojo brillante de Maranello. 


Sin embargo, a pesar de las muchas victorias y galardones en las carreras de resistencia, fue el propio Enzo quien finalmente puso al NART en el mapa mundial. En 1964, después de un encontronazo con la FIA, Ferrari hizo lo impensable: renunció a la licencia de competición de la FIA y anunció que sus coches no volverían nunca a competir con el rojo italiano. Y así lo hizo, al menos en las dos últimas carreras de GP de Fórmula 1 de la temporada.


John Surtees probando el 158 en Europa antes de enviarlo a competir en el GP de Estados Unidos

Para la penúltima carrera del circuito estadounidense de Watkins Glen, Chinetti pintó todos los Ferrari con su librea azul y blanca del NART, un gesto que repitió para la final de México. El inglés John Surtees ganó el campeonato de pilotos y Ferrari se hizo con el campeonato de constructores al cruzar la línea de meta con un Ferrari 158 azul y blanco.


Tristemente, todas las cosas buenas llegan a su fin. La Scuderia volvió a competir en rojo y en los años siguientes las carreras de resistencia perdieron su audiencia en el mundo más accesible y cercano de las carreras de Fórmula 1. Chinetti se retiró con un hermoso canto de cisne final en un 275 GTS4 NART Spider de fábrica, pero para la década de los 80 todo había terminado. 


Sin embargo, el trabajo de Chinetti estaba hecho. Estados Unidos se había enamorado de Ferrari y la nación estará atenta cuando Leclerc y Sainz arranquen bajo la luz del atardecer del domingo. 


06 maggio, 2022