Pasión

Este año, un gran espectáculo conmemoró en Sicilia los 116 años de la primera Targa Florio y, una vez más, los Ferraris se reunieron para rendir homenaje a esta emblemática carrera de montaña
Texto: Tim Bradley

Puede que hayan pasado 45 años desde la última Targa Florio, la tristemente célebre carrera a través de Sicilia que desde 1906 tenía lugar cada año, pero este intervalo no ha supuesto el fin de la historia de amor de Ferrari con el evento.


Durante varias décadas, una serie de deportivos de carreras de gran cilindrada y capota abierta, como el Ferrari 166 S con motor V12, recorrían rutas de tres vueltas y 446 km que a menudo pasaban rápidamente de justo por encima del nivel del mar a miles de metros de altura, lo que provocaba cambios continuos de condiciones meteorológicas y exigía un nivel de habilidad al volante sin precedentes.

Impresionantes Ferraris de todo el mundo se reunieron para probar la notoria y duradera Targa Florio, que incluye pruebas cronometradas y circuitos de pista original

Los valientes pilotos se enfrentaban a traicioneras carreteras de montaña con curvas cerradas a velocidades que daban miedo para la época. Cuando finalmente la carrera se canceló tras ser calificada de «locura», la velocidad media del recorrido había subido a más de 120 km/h.


Un año más, el homenaje de Ferrari a la Targa tuvo lugar en la capital siciliana de Palermo, donde, durante tres días de conducción, se reunieron Cavallinos Rampantes de todo el mundo para marcar el final de la celebración.


La ruta de tres días abarcó más de 500 km, a través de pasos de montaña y bosques profundos, con inicio y final en la capital siciliana de Palermo

A lo largo de las tres etapas, los equipos de cada coche, formados por piloto y copiloto, disfrutaron de carreras contrarreloj y pruebas de velocidad media; el trayecto general comenzó y terminó en Palermo y cubrió una distancia total de 567 km alrededor de Sicilia.

Participaron una increíble variedad de modelos y pilotos de Ferrari de todo el mundo; entre los deslumbrantes ejemplos figuraban un Monza SP2, un SF90 Stradale, varios 812 Superfast y un F355 GTS clásico. 



Algunos de los increíbles modelos en una variedad de colores incluyeron un F355, un F12tdf, un Monza SP2 y algunos SF90 Stradale


En un torrente de vivos colores y con una banda sonora de motores atmosféricos, la procesión atravesó ciudades y pueblos pintorescos, como Villarosa, Caltavuturo y Marianopoli.

Aunque las velocidades no alcancen las de Juan Manuel Fangio, que participó en la Targa Florio en su día, sin duda el espíritu de la carrera sigue vivo.