40 años de motor turbo: una nueva era

25 February 2021

Ben Pulman

Aprovechamos el 40º aniversario de la primera carrera disputada por un monoplaza Ferrari sobrealimentado en el campeonato de Fórmula 1 para presentar los extraordinarios avances introducidos en la tecnología turbo de los últimos Ferraris de carretera salidos de Maranello


La tecnología turbo ocupa un lugar importante en la historia del desarrollo tecnológico de Ferrari; ha dado múltiples títulos de F1 a la marca y es la base de algunos modelos emblemáticos de los años 80, como el GTO y el F40. Pero en los últimos años, ha surgido una nueva generación de Ferraris sobrealimentados que representan un hito en la evolución de esta tecnología.

El cambio vino impulsado por las nuevas normas sobre emisiones introducidas en todo el mundo, pero los ingenieros de Ferrari abordaron el proyecto con una versión de la tecnología que superaba los inconvenientes tradicionales, como el conocido retardo de la respuesta (turbo lag), los límites relacionados con las bajas revoluciones y un sonido que no despertaba emociones. Para superar estos problemas, Ferrari creó una nueva familia de motores V8 sobrealimentados (con distintas variantes diseñadas para cada modelo GT y cada deportivo de competición) capaces de imitar las características de los motores atmosféricos perfeccionados a lo largo de las dos décadas anteriores.
 

Los ingenieros de Maranello crearon unidades que combinaban cualidades clásicas de los motores de Ferrari, como la alta velocidad de respuesta, unas prestaciones excepcionales, aceleración instantánea a cualquier régimen y un sonido sugerente, con las ventajas de la tecnología turbo, es decir, la reducción de las emisiones y el consumo de combustible, una potencia elevada y unas dimensiones más reducidas.

Las ventajas se hicieron patentes de inmediato: el California T de 2014 producía 70 CV más de potencia y un 49% más de par que su predecesor con motor atmosférico, pero las emisiones de CO2 se redujeron un 20%. Un año después, el 488 GTB demostró la amplia variedad de opciones que ofrecía la nueva familia V8: su motor ampliado hasta los 3,9 litros ofrecía 670 CV a 8000 rpm y un tiempo de respuesta a la aceleración de tan solo 0,8 segundos a 2000 rpm.
 

Los dos motores tenían características diferentes, pero compartían elementos importantes que no solo producían cifras espectaculares, sino también una respuesta ultrarrápida al acelerar y un sonido intenso del motor. Las responsables de este logro fueron numerosas tecnologías avanzadas, entre ellas los pequeños turbos de doble entrada, que aseguraban un movimiento más rápido de las turbinas y, por tanto, reducían el retardo del turbo (turbo lag) y los tiempos de respuesta. El cigüeñal plano y un colector de escape con tubos de longitud similar mejoraron los armónicos del sonido de combustión e hicieron que la calidad del sonido de escape aumentase según se incrementaba la velocidad del motor.

Una de las características más innovadoras fue la tecnología Variable Boost Management. A medida que el vehículo subía de marcha, el motor suministraba más par. Esto producía una sensación de aceleración cada vez más potente, similar a la de un motor atmosférico, pero con mejores valores de consumo de combustible.
 

El desarrollo de la familia de motores V8 de Ferrari ha continuado a buen ritmo desde el lanzamiento del California T y ha creado motores tan increíbles como la versión de 720 CV instalada en el 488 Pista. El motor del Pista es una versión extrema del motor turbo. Heredó algunos componentes del Ferrari de competición 488 Challenge, entre ellos los turbos con sensores de revoluciones integrados y materiales ligeros que permitieron eliminar 18 kg de peso. Más del 50% de las piezas eran nuevas en comparación con el 488 GTB, lo que dio como resultado tiempos de respuesta mínimos y su designación como mejor motor en los premios International Engine of the Year, donde fue reconocido como “El mejor entre los mejores” de las últimas dos décadas.

Ferrari también ha creado motores especialmente adaptados a los requisitos del Portofino, el F8 Tributo, el Roma y el Portofino M, y más recientemente ha introducido un nuevo V8 de 4 litros para el SF90. La nueva versión ofrece más capacidad, un diseño completamente nuevo del sistema de admisión y escape, válvulas de descarga controladas electrónicamente en los turbos, una culata más estrecha dotada de un inyector central y un sistema GDI de 350 bar, otra novedad en los V8 de Ferrari.
 

El resultado es una potencia de 780 CV, es decir, 195 CV por litro, con lo que ha vuelto a subir el listón del rendimiento en este tipo de arquitectura. El motor funciona en sincronía con tres motores eléctricos para generar una potencia de nada menos que 1000 CV, lo que significa que el SF90 marca un nuevo hito en términos de prestaciones, no solo con respecto a los coches de la gama Ferrari, sino también a sus competidores.

La tasa de progreso en cinco años es, sencillamente, espectacular.