Arquitectura
Un grupo de trabajo de ingenieros de F1 y GTs se ha centrado durante más de tres años en el chasis. Este grupo ha contado con la ayuda de Rory Byrne, quien colaboró en la consecución de 11 títulos mundiales en su papel de Diseñador Jefe de la Scuderia. Para lograr la máxima eficiencia y el mínimo peso, el monocasco de fibra de carbono se construirá internamente en el departamento de composites de F1 de Ferrari, utilizando materiales, metodologías de diseño, procesos de construcción e instrumentos que se emplean en la producción de los monoplazas. Para las características de rendimiento del chasis es clave el uso de cuatro tipos diferentes de fibra de carbono, que se laminan a mano y luego se rematan con autoclaves, siguiendo procesos de ingeniería que optimizan el diseño con la integración de diferentes componentes. El resultado es que la rigidez torsional se ha incrementado un 27% y la rigidez estructural un 22% en comparación con el Ferrari Enzo.
El espacio que hay por debajo de la carrocería se ha utilizado de forma inteligente para alojar las complejas unidades mecánicas y perfeccionar la dinámica de fluidos interna. El posicionamiento de las baterías y del depósito de combustible es fundamental para ello y, lo mismo que en un coche de Fórmula 1, están colocados en el lugar más seguro y protegido del vehículo, así como en una posición muy baja, justo detrás del conductor, para reducir el centro de gravedad general.
Éste fue uno de los puntos clave para el nuevo coche, junto con una reducción de la altura y la distancia entre ejes para que coincidiera con la del 458 Italia, a pesar de llevar el motor V12 HY-KERS y la caja de cambios de doble embrague.